| liturgia viva semanal
|
||
Liturgia Viva San Felipe y Santiago apóstoles.
SANTOS FELIPE Y SANTIAGO EL MENOR,
Apóstoles, Fiesta
(1 Cor, 15,1-8; Jn 14,6-14) Introducción Honramos hoy a dos apóstoles: Felipe y Santiago el Menor. Felipe fue uno de los primeros discípulos llamados por Jesús. Santiago el Menor, hermano del apóstol Judas, sucedió a Pedro como cabeza de la Iglesia en Jerusalén y escribió una de las cartas del Nuevo Testamento. Los apóstoles son hombres que tienen que dar testimonio a otros de que el Señor realmente resucitó. Tienen que anunciarlo a todo el mundo.Para ellos Jesús es también el camino hacia Dios, el camino hacia el Padre. Si han visto a Jesús, han visto también al Padre, y lo conocen. --- Nosotros también tenemos la misión de ser testigos del Señor Resucitado, al menos con nuestra vida y conducta cristianas. Oración Colecta Señor Dios nuestro:
Oración sobre las Ofrendas Bendición Hermanos. Hoy nos ha dicho el Señor: “Los que crean en mí harán las mismas cosas que yo hago”. Mostrarán que el Señor está presente en ellos y en lo que hacen, y que efectivamente están haciendo el trabajo del Señor. Para que todos lo podamos realizar así, que la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo descienda sobre nosotros y nos acompañe siempre.
|
||
Liturgia Viva Martes de la 5ª semana de Pascua.
LA PAZ DE CRISTO
(Hch 14,19-28; Jn 14,27-31) Introducción Para llevar a cabo su misión de anunciar el Evangelio, Pablo -y lo mismo Bernabé- es perseguido, apedreado, echado de un lugar a otro. Pero él no se rinde; sigue fundando comunidades cristianas y dándoles una estructura básica de liderazgo, de forma que puedan funcionar por sí mismas. Tiene incluso el coraje y la fortaleza para animar y “poner un corazón nuevo en los discípulos” y para reconocer que Dios ha realizado grandes cosas en ellos. Así mismo, Cristo, antes de su pasión y muerte, habla de paz y anima a los apóstoles a no preocuparse ni sentir miedo. Nada ni nadie le va a impedir a él llevar a cabo su misión de amor. --- Nadie tampoco nos va a arrebatar a nosotros la paz interior, la serenidad y la libertad, si estamos unidos a Dios en el amor. Oración Colecta
Señor Dios nuestro, Padre todopoderoso:
Tú tienes poder absoluto sobre el mundo, y, sin embargo, respetas la libertad de los hombres incluso la de los que persiguen a tus discípulos y seguidores. Haz que nos percatemos de que nuestra fe no nos protege contra el mal que nos infligimos unos a otros, sino que tú quieres que construyamos, según tu plan de salvación, un reino de justicia, amor y paz. Ayúdanos, Señor, para que nuestra fe aguante la prueba cuando fallen nuestros flacos esfuerzos. Te lo pedimos por medio de Jesucristo, nuestro Señor.
Señor Dios nuestro, Padre siempre fiel:
Tu Hijo Jesucristo mantuvo su paz y libertad interior aun en el trance terrible de su pasión y muerte, porque fue fiel a su misión de amor. Que él nos dé en esta eucaristía la misma lealtad y amor, para que las dificultades de la vida no perturben nuestros corazones, sino que nos guarden firmemente anclados en ti, que eres nuestro Dios y nuestro Padre, por los siglos de los siglos.
Señor Dios nuestro, Dios de paz:
Por medio de tu Hijo Jesucristo tú nos traes paz, una paz especial que el mundo no puede dar y que ningún poder terreno nos puede arrebatar. Queremos vivir en unión contigo, para que esa paz de tu Hijo esté siempre con nosotros y para que tengamos la serena fortaleza de animar y rejuvenecer a nuestros hermanos aun en medio de nuestras tribulaciones, por medio del mismo Jesucristo nuestro Señor.
|
||
Liturgia Viva Miércoles de la 5ª semana de Pascua.
UNIDOS EN LA VID VERDADERA
(Hch 15,1-6; Jn 15,1-8) Introducción Injertados por el bautismo en Cristo, que es la vid verdadera, y por lo tanto, llamados a ser uno en él, por vocación y por nuestro mismo ser cristiano, con frecuencia nos desintegramos en grupos y facciones a causa de nuestra procedencia de tierra y cultura, de regionalismos y diferencias de lenguaje, orígenes y clases sociales, raza y color, actitud o talante conservador o progresista… --- Así mismo ocurría en la Iglesia primitiva: cristianos discriminados a causa de su origen pagano, facciones incluso entre los de origen judío. --- ¿Somos nosotros acaso algo mejores? No es de extrañar que demos poco fruto… --- Que el Señor nos pode y purifique y nos una a todos en Cristo, como sarmientos de la misma vid. Oración Colecta Señor Dios nuestro, Padre amoroso: Tú nos has dado a tu Hijo Jesucristo como la verdadera vid de vida y como nuestra fuente de fortaleza. Ayúdanos a vivir su vida como sarmientos vivos adheridos a la vid, y a dar fruto abundante de justicia, amor y paz. Que nuestra unión a Jesús se haga visible en nuestra apertura y generosidad, de los unos a los otros, y en nuestra unidad como hermanos y hermanas, para que él esté visiblemente presente entre nosotros, ahora y por los siglos de los siglos. Intenciones
Y así te rogamos:
Señor Dios nuestro, Padre amoroso:
Tú plantaste a tu Hijo entre nosotros como la verdadera vid que da vida. Deseamos ardientemente que él se nos dé de nuevo a nosotros hoy en esta eucaristía como pan de fortaleza y se derrame a sí mismo por nosotros como vino que unifica, da vida y alegría, para que nosotros vivamos en él y él en nosotros y para que demos frutos de unidad y de amor, en el mismo Jesucristo nuestro Señor.
Señor Dios nuestro, Padre amoroso:
Te damos gracias por colmarnos con la savia de vida de Jesús -que es nuestra vid verdadera-. Queremos seguir viviendo en unión con él y con los hermanos, para que en las incertidumbres de la vida sigamos creyendo, esperando y construyendo juntos un reino de fraternidad y de amor. Y cuando andemos un poco a ciegas en la oscuridad -en días de prueba y sufrimiento-, danos la convicción de que tú estás purificando nuestra fe y de que estás siempre con nosotros: en los hermanos y en tu Hijo, Jesucristo nuestro Señor.
|
||
Liturgia Viva Jueves de la 5ª semana de Pascua.
TODOS SON BIENVENIDOS
(Hch 15,7-21; Jn 15,9-11) Introducción En completa colegialidad, en el Concilio de Jerusalén, los apóstoles decidieron que la Iglesia debía abrirse a todos sin distinción alguna. Se sirve a todos de la misma manera: por medio de Jesucristo, Dios ama a todos indistintamente. Esta decisión del Concilio debió ser un reto tremendo para los judíos, que consideraban a los paganos como impuros y extraños. La Iglesia hoy ¿está realmente abierta a todos? ¿No hay acaso distinción de color, lengua y clase social? ¿No hay acaso discriminación contra los pobres, contra gente de “mal historial”, gente de pelo largo y desmelenado, de gustos musicales diferentes, mujeres vestidas con mangas y faldas más cortas? ¿Cuáles son las cosas realmente importantes y que son objeto de fe? ¿Qué es lo que realmente hace que vivamos y permanezcamos en el amor de Cristo? Oración Colecta
Señor Dios nuestro:
Tú quieres que la Iglesia se abra a todas las personas y a todas las naciones, porque tu Hijo se hizo Salvador para todos; y tú amas también a todos. Oh Dios Padre, danos mentes y corazones abiertos. Líbranos de nuestros estrechos prejuicios y haz que desistamos de noldear a otros a nuestra imagen y semejanza. Te lo pedimos por Cristo nuestro Señor.
Oración sobre las Ofrendas
Señor Dios nuestro:
Tu Hijo Jesús está aquí entre nosotros, no porque seamos una clase privilegiada sino porque tú eres bueno y amoroso. Danos el Espíritu de tu Hijo para que sepamos amar a todos sin discriminación alguna. Que una misma fe y un mismo amor nos una profundamente a todos en Jesucristo nuestro Señor.
Señor Dios nuestro, Padre de todos:
Permanecemos en tu amor si guardamos tus mandamientos. Danos la fuerza necesaria para cumplir tu mandato de amor sin discriminación alguna. Y, si tenemos algunos favoritos, que sean precisamente los pobres y los pequeños, los que no cuentan, los que no tienen ni nombre ni derechos, para que entre todos les facilitemos acceso a la justicia, al bienestar humano y a la alegría de vivir. Que de este modo la alegría de tu Hijo esté en nosotros hasta que un día se perfeccione y complete en la gloria eterna, por los siglos de los siglos.
|
||
Liturgia Viva Viernes de la 5ª semana de Pascua.
COMO YO LES HE AMADO
(Hch 15,22-31; Jn 15,12-17) Introducción “Ámense como yo les he amado”. Estas palabras del Señor nos resultan un poco incómodas. Es relativamente fácil amar a Dios, aunque con frecuencia nos parece que él está lejos; al menos pensamos que es fácil amarle. Pero se nos antoja muy difícil amar a todos y cada uno de nuestros hermanos, a todos sin excepción, incluso al vecino que desquicia nuestros nervios, al antipático cascarrabias de la puerta de al lado, a la peste aburrida que en el trabajo no nos deja pegar golpe, o al mendigo desaliñado y andrajoso que es demasiado haragán para trabajar… -¡son tan diferentes a nosotros!-; quizás pudiéramos amarles más y mejor, si no estuvieran tan cerca de nosotros. Y hasta nos parece que amarles como el Señor nos ama, con el mismo amor que se olvida de sí mismo y se sacrifica, es mucho exigir. Nosotros no los elegimos a ellos. Ellos y Dios nos escogieron para que nos hiciéramos sus prójimos. Pero el Señor nos eligió a todos, nos tomó y aceptó tal como somos, y nos llamó amigos. --- La Iglesia de origen judío aceptó como hermanos a los que procedían del mundo pagano. No fue fácil para ellos. Oración Colecta
Señor Dios nuestro, Padre amoroso:
Pensamos que es bastante fácil amarte a ti, pero amar a todos los que nos rodean, con todos sus defectos molestos, con frecuencia nos parece algo por encima de nuestras fuerzas. Haznos conscientes, Señor, de que tú nos has aceptado tal como somos y aun así nos amas sin reserva. Danos fuerza para ser pacientes con todos, para comprenderlos y amarlos, y para elegirlos como nuestros hermanos y hermanas, porque tú nos has elegido a todos como amigos y eres nuestro Dios y Señor por los siglos de los siglos. Intenciones
Y así te decimos:
Oh Dios y Padre nuestro:
Tu Hijo Jesucristo dijo que no hay mayor amor que entregar su vida por sus amigos; y eso es precisamente lo que él hizo. Queremos recibir de él suficiente fortaleza, ya que aquí y ahora él se nos entrega de nuevo como pan de vida y bebida de salvación. Con la fuerza de su presencia querríamos no poner límites a nuestro amor y ser capaces de preferir a los que no tienen ni nombre ni bienes, a los pobres, afligidos y marginados, para que nuestro amor sea tan generoso y altruista como el del mismo Jesucristo nuestro Señor.
Señor Dios y Padre nuestro:
Acepta nuestra sincera acción de gracias por el amor y amistad con que nos regalas, ofrecidos de nuevo por Jesucristo, tu Hijo, en esta celebración eucarística. Que él permanezca siempre con nosotros para ayudarnos a superar nuestro egoísmo y para saber encontrar a otras personas y acogerlas en su “alteridad” con respeto y simpatía, para que encontremos en ellas a Jesucristo, tu Hijo, nuestro Señor.
|
||
Liturgia Viva Sábado de la 5ª semana de Pascua.
RECHAZADOS CON CRISTO
(Hch 16,1-10; Jn 15,18-21) Introducción El mundo que rechazó a Cristo odia al mismo Cristo y a sus discípulos; el mundo les persigue porque el estilo de vida de un buen cristiano es siempre una condenación silenciosa del mismo mundo. Pensemos, por ejemplo, en las películas de Luis Buñuel, el director español, que estaba obsesionado por todo lo cristiano y lo ataca con sarcasmo amargo. Quizás más amortiguada que la persecución es la actitud de un mundo que no ha descubierto a Cristo o que tiene una imagen distorsionada de él y del cristianismo. Para esa gente nosotros somos ridículos, atrasados, irrelevantes, lejanos de la realidad, estamos en las nubes y somos dignos de una sonrisa llena de lástima. Sin embargo, ésta fue precisamente la suerte de Jesús. Nosotros compartimos su amor, y también el tratamiento que le otorgó por el mundo. El discípulo no es mejor que el maestro. En el discípulo el mundo todavía rechaza a Cristo, el Maestro. Al menos estamos en buena compañía… Oración Colecta
Señor Dios nuestro:
¡Qué bueno vivir en la amistad de tu Hijo Jesucristo! Haz que nos percatemos de que también en este amor estamos comprometidos con él y compartimos con él, para lo bueno y para lo malo, tanto la incomprensión y contradicción como la alegría e intimidad. Ayúdanos a regocijarnos incluso cuando seamos tratados con indiferencia o con burla por causa de Jesús, porque ello significa que él está todavía con nosotros, él, nuestro Señor y Salvador por los siglos de los siglos.
Oración sobre las Ofrendas
Señor Dios nuestro:
Tu Hijo Jesús nos sirve la copa de alegría, pero ésta a veces puede convertirse en copa de sufrimiento que habremos de beber hasta las heces. Que su Espíritu nos inspire y nos guíe para seguir con él cuando el camino sea escabroso, como él está siempre con nosotros, él que es nuestro Señor por los siglos de los siglos.
Señor Dios nuestro:
Te damos gracias por la alegría de participar en el banquete de tu Hijo en esta celebración eucarística. Haz nuestra fe suficientemente fuerte para poder compartir la vida entera de Jesús, incluso cuando fue rechazado o ignorado, y nosotros con él. Haznos comprender que su misterio pascual es, a la vez, muerte y vida y que ésa es la forma cómo tenemos que vivir con Jesucristo resucitado, nuestro Señor.
|
||
Liturgia Viva Domingo de la 6ª semana de Pascua - Ciclo C
Regalos de Despedida de Jesús
Saludo (Ver el Evangelio) Mientras el Espíritu nos recuerda las enseñanzas de Jesús, que el amor del Padre y del Hijo y la paz de nuestro Señor resucitado estén siempre con ustedes. Introducción por el Celebrante Los Regalos de Despedida de Jesús De cuando en cuando oímos que una anciana o anciano, conscientes de que su muerte no está lejos, da consejos a sus hijos e hijas: “Cuando yo falte, haz esto o aquello para tu propio bien y felicidad. --- Las palabras de despedida de Jesús se dirigen también a nosotros; son como una especie de testamento, de última voluntad. Jesús nos está diciendo que si encontramos aquella escurridiza paz verdadera que solamente él puede dar, tenemos que amarle a él y al Padre, y también amarnos unos a otros. Tenemos que seguir escuchando al Espíritu Santo que nos recuerda las obras y las enseñanzas de Jesús. Acto Penitencial Nuestros pecados perturban nuestra paz. Busquemos la paz como don del perdón del Señor. (Pausa)
Ten misericordia de nosotros, Señor, y danos la paz de tu perdón.
Oh Padre amoroso:
Consérvanos fieles a la palabra de tu Hijo. Danos el Espíritu Santo para que nos recuerde todo lo que Jesús nos dijo y todo lo que hizo por nosotros. Que este Santo Espíritu nos proteja de todo miedo y cobardía y nos dé el valor para edificar la Iglesia en paz y con un amor paciente. Te lo pedimos por Jesucristo nuestro Señor.
Quédate con nosotros, Señor; envíanos tu Espíritu y muéstranos al
Padre; sé nuestro Señor y Salvador por los siglos de los siglos.
Oh padre amoroso:
Al reunirnos en torno a estos dones de pan y vino, el Espíritu Santo nos recuerda las palabras de Jesús: ”Hagan esto en mi memoria”. Muéstranos tu amor y ven a nosotros con tu Hijo para poner tu morada en cada uno de nosotros y en nuestras comunidades. No permitas que sintamos miedo o inquietud. Danos tu amor y tu paz, y que sepamos compartirlos con un mundo doliente y dividido. Te lo pedimos en el nombre de Jesús, el Señor.
Señor Jesucristo:
Antes de dejar este mundo tú dijiste a tus apóstoles: “ La paz les dejo; les doy mi paz, y no como la da el mundo. No se inquieten ustedes ni se acobarden”. No tengas en cuenta nuestros pecados, sino la fe y el amor de tu Iglesia santa y danos, por medio de tu Espíritu Santo, aquella paz y aquella unidad que sólo tú puedes dar en tu reino y que dura por los siglos de los siglos.
Oh Dios y Padre nuestro:
Tú y tu Hijo Jesús ponen su morada en los que guardan la palabra del mismo Jesús. Él nos ha proclamado aquí su palabra y nosotros creemos en ella, la amamos y la haremos realidad en nuestras vidas por el poder del pan de vida. Y si alguna vez llegamos a olvidarla, que tu Espíritu nos la vuelva a recordar y nos enseñe a vivir conforme a ella con alegría. Que esa palabra y tu amor bondadoso nos traigan tu paz. Te lo pedimos en el nombre de Jesús, el Señor.
|
||