liturgia viva semanal

 

 
 

 

Liturgia Viva San Felipe y Santiago apóstoles.

 
SANTOS FELIPE Y SANTIAGO EL MENOR, Apóstoles, Fiesta
(1 Cor, 15,1-8; Jn 14,6-14)
 

Introducción

Honramos hoy a dos apóstoles: Felipe y Santiago el Menor. Felipe fue uno de los primeros discípulos llamados por Jesús. Santiago el Menor, hermano del apóstol Judas, sucedió a Pedro como cabeza de la Iglesia en Jerusalén y escribió una de las cartas del Nuevo Testamento. Los apóstoles son hombres que tienen que dar testimonio a otros de que el Señor realmente resucitó. Tienen que anunciarlo a todo el mundo.Para ellos Jesús es también el camino hacia Dios, el camino hacia el Padre. Si han visto a Jesús, han visto también al Padre, y lo conocen. --- Nosotros también tenemos la misión de ser testigos del Señor Resucitado, al menos con nuestra vida y conducta cristianas.

Oración Colecta

Señor Dios nuestro:
Te alabamos y te damos gracias
en la fiesta de tus apóstoles Felipe y Santiago.
Por medio de ellos
muchos llegaron a conocer
que Jesús resucitó y vive para siempre.
Hoy te pedimos que también nosotros
seamos buenos testigos de Jesús Resucitado
por la forma cómo vivimos su nueva vida,
aun cuando seamos imperfectos y débiles,
para que la gente encuentre,
por medio de nosotros,
el camino hacia el Padre.
Te lo pedimos por el mismo Jesucristo, nuestro Señor.

Intenciones
Pidamos a nuestro Padre del cielo que Cristo, que es nuestro camino, verdad y vida, permanezca hoy todavía con nosotros, y que lleguemos a ser para otros el camino hacia él. Y así decimos: R/ Señor, escucha nuestra oración.

  • Por el Papa, los obispos y sacerdotes, y por todos los que tienen un ministerio de servicio en la Iglesia, para que la verdad llegue a ser visible en ellos por el modo como sirven, roguemos al Señor.
  • Por los que tienen responsabilidad y cargos públicos para que preparen, para el pueblo a ellos encomendado, el camino hacia la justicia, la paz y la unidad, roguemos al Señor.
  • Por los que padecen hambre y por los que se sienten solos, por los pobres y los pequeños, para que se esfuercen por recuperar su dignidad personal y su esperanza en la vida, ayudados eficazmente por la solidaridad de sus hermanos, roguemos al Señor.

Oración sobre las Ofrendas
Oh Padre de nuestro Señor Jesucristo:
Tú ves con agrado el que tu Hijo Jesús
nos dé el pan de vida
que nos hace más semejantes a él.
Que ojalá, de esta forma,
la gente que nos rodea
reconozca que Jesús vive realmente en nosotros
y que le siga en el camino hacia ti, Dios nuestro,
que vives y reinas por los siglos de los siglos.

Bendición

Hermanos. Hoy nos ha dicho el Señor: “Los que crean en mí harán las mismas cosas que yo hago”. Mostrarán que el Señor está presente en ellos y en lo que hacen, y que efectivamente están haciendo el trabajo del Señor. Para que todos lo podamos realizar así, que la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo descienda sobre nosotros y nos acompañe siempre.

 

 

 
     
 

Liturgia Viva Martes de la 5ª semana de Pascua.

 
LA PAZ DE CRISTO
(Hch 14,19-28; Jn 14,27-31)

Introducción
    Para llevar a cabo su misión de anunciar el Evangelio, Pablo  -y lo mismo Bernabé-  es perseguido, apedreado, echado de un lugar a otro. Pero él no se rinde; sigue fundando comunidades cristianas y dándoles una estructura básica de liderazgo, de forma que puedan funcionar por sí mismas. Tiene incluso el coraje y la fortaleza para  animar y “poner un corazón nuevo en los discípulos” y para reconocer que Dios ha realizado grandes cosas en ellos.
    Así mismo, Cristo, antes de su pasión y muerte, habla de paz y anima a los apóstoles a no preocuparse  ni sentir miedo. Nada ni nadie le va a impedir a él llevar a cabo su misión de amor. --- Nadie tampoco nos va a arrebatar a nosotros la paz interior, la serenidad y la libertad,  si estamos unidos a Dios en el amor.

Oración Colecta
 
Señor Dios nuestro, Padre todopoderoso:
Tú tienes poder absoluto sobre el mundo,
y, sin embargo, respetas la libertad de los hombres
incluso la de los que persiguen
a tus discípulos y seguidores.
Haz que nos percatemos de que nuestra fe
no nos protege contra el mal
que nos infligimos unos a otros,
sino que tú quieres que construyamos,
según tu plan de salvación,
un reino de justicia, amor y paz.
Ayúdanos, Señor, para que nuestra fe
aguante la prueba
cuando fallen nuestros flacos esfuerzos.
Te lo pedimos por medio de Jesucristo,
nuestro Señor.
 


Intenciones
 

  • Para que los cristianos perseguidos por su fe aprendan de Cristo a perdonar y a orar por sus perseguidores, roguemos al Señor.
  • Para que, a través de las pruebas y adversidades, crezcamos hasta la madurez perfecta como personas humanas y como cristianos, roguemos al Señor.
  • Para que mantengamos siempre nuestra serenidad y nuestra paz de corazón en los sufrimientos y contradicciones, porque sabemos que Dios está con nosotros, roguemos al Señor.


Oración sobre las Ofrendas
 

Señor Dios nuestro, Padre siempre fiel:
Tu Hijo Jesucristo mantuvo su paz y libertad interior
aun en el trance terrible de su pasión y muerte,
porque fue fiel a su misión de amor.
Que él nos dé en esta eucaristía
la misma lealtad y amor,
para que las dificultades de la vida
no perturben nuestros corazones,
sino que nos guarden firmemente anclados en ti,
que eres nuestro Dios y nuestro Padre,
por los siglos de los siglos.
 


Oración después de la Comunión
 

Señor Dios nuestro, Dios de paz:
Por medio de tu Hijo Jesucristo
tú nos traes paz,
una paz especial que el mundo no puede dar
y que ningún poder terreno
nos puede arrebatar.
Queremos vivir en unión contigo,
para que esa paz de tu Hijo
esté siempre con nosotros
y para que tengamos la serena fortaleza
de animar y rejuvenecer a nuestros hermanos
aun en medio de nuestras tribulaciones,
por medio del mismo Jesucristo nuestro Señor.
 


Bendición
Hermanos: Jesús nos dijo: “No se inquieten ni se acobarden”, porque  “la paz les dejo; mi paz les doy”. Esta es la certeza confiada que Jesús nos da.
Estamos en las manos de Dios. --- Que la bendición de este Dios providente y todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo descienda sobre nosotros y nos acompañe siempre.

 
 
 
     
 

Liturgia Viva Miércoles de la 5ª semana de Pascua.

 
UNIDOS EN LA VID VERDADERA
(Hch 15,1-6; Jn 15,1-8)

Introducción
    Injertados por el bautismo en Cristo, que es la vid verdadera, y por lo tanto, llamados a ser uno en él, por vocación y por nuestro mismo ser cristiano, con frecuencia nos desintegramos en grupos y facciones a causa de nuestra procedencia de tierra y cultura,  de regionalismos y diferencias de lenguaje, orígenes y clases sociales, raza y color, actitud o talante conservador o progresista… --- Así mismo ocurría en la Iglesia primitiva: cristianos discriminados a causa de su origen pagano, facciones incluso entre los de origen judío. --- ¿Somos nosotros acaso algo mejores? No es de extrañar que demos poco fruto… --- Que el Señor nos pode y purifique y nos una a todos en Cristo, como sarmientos de la misma vid.

Oración Colecta
Señor Dios nuestro, Padre amoroso:
Tú nos has dado a tu Hijo Jesucristo
como la verdadera vid de vida
y como nuestra fuente de fortaleza.
Ayúdanos a vivir su vida
como sarmientos vivos adheridos a la vid,
y a dar fruto abundante de justicia, amor y paz.
Que nuestra unión a Jesús se haga visible
en nuestra apertura y generosidad,
de los unos a los otros,
y en nuestra unidad como hermanos y hermanas,
para que él esté visiblemente presente entre nosotros,
ahora y por los siglos de los siglos.

Intenciones
 
  • Señor Jesús, no permitas que tu Iglesia se divida en grupos y facciones cerrados y egoístas; haznos a todos uno en ti, de manera firme y profunda. Y así te rogamos:
  • Señor Jesús, que los enfermos y los que sufren recuerden que tú te identificas y eres uno con ellos. Y así te rogamos:
  • Señor Jesús, que el vino nuevo de tu gracia rebose en nosotros, para que nos haga grandes y fuertes en amabilidad y amor.

Y así te rogamos:

Oración sobre las Ofrendas
 

Señor Dios nuestro, Padre amoroso:
Tú plantaste a tu Hijo entre nosotros
como la verdadera vid que da vida.
Deseamos ardientemente
que él se nos dé de nuevo a nosotros hoy
en esta eucaristía
como pan de fortaleza
y se derrame a sí mismo por nosotros
como vino que unifica, da vida y alegría,
para que nosotros vivamos en él y él en nosotros
y para que demos frutos de unidad y de amor,
en el mismo Jesucristo nuestro Señor.
 


Oración después de la Comunión
 

Señor Dios nuestro, Padre amoroso:
Te damos gracias por colmarnos
con la savia de vida de Jesús
-que es nuestra vid verdadera-.
Queremos seguir viviendo
en unión con él y con los hermanos,
para que en las incertidumbres de la vida
sigamos creyendo, esperando
y construyendo juntos
un reino de fraternidad y de amor.
Y cuando andemos un poco a ciegas en la oscuridad
-en días de prueba y sufrimiento-,
danos la convicción
de que tú estás purificando nuestra fe
y de que estás siempre con nosotros:
en los hermanos y en tu Hijo,
Jesucristo nuestro Señor.
 


Bendición
Hermanos: Jesús, el Señor, nos ha dicho hoy: “Vivan y permanezcan en mí, como yo permanezco en ustedes”. Sí, permanezcamos en su amor y hagamos las tareas de cada día en unión con él y sostenidos por su fuerza, y llevémosle a nuestros hermanos por medio de nuestra mutua preocupación, cuidado y amor.
Y para conseguir este preciado don, que la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo descienda sobre nosotros y nos acompañe siempre.

 
 
     
 

Liturgia Viva Jueves de la 5ª semana de Pascua.

 
TODOS SON BIENVENIDOS
(Hch 15,7-21; Jn 15,9-11)

Introducción
    En completa colegialidad, en el Concilio de Jerusalén, los apóstoles decidieron que la Iglesia debía abrirse a todos sin distinción alguna. Se sirve a todos de la misma manera: por medio de Jesucristo, Dios ama a todos indistintamente. Esta decisión del Concilio debió ser un reto tremendo para los judíos, que consideraban a los paganos como impuros y extraños.
    La Iglesia hoy ¿está realmente abierta a todos? ¿No hay acaso distinción de color, lengua y clase social? ¿No hay acaso discriminación contra los pobres, contra gente de “mal historial”, gente de pelo largo y desmelenado, de gustos musicales diferentes, mujeres vestidas con mangas y faldas más cortas? ¿Cuáles son las cosas realmente importantes y que son objeto de fe? ¿Qué es lo que realmente hace que vivamos y permanezcamos en el amor de Cristo?

Oración Colecta
 
Señor Dios nuestro:
Tú quieres que la Iglesia se abra
a todas las personas y a todas las naciones,
porque tu Hijo se hizo Salvador para todos;
y tú amas también a todos.
Oh Dios Padre,
danos mentes y corazones abiertos.
Líbranos de nuestros estrechos prejuicios
y haz que desistamos de noldear a otros
a nuestra imagen y semejanza.
Te lo pedimos por Cristo nuestro Señor.
 


Intenciones
 

  • Para que los líderes de la Iglesia estén siempre abiertos al Espíritu Santo, especialmente cuando tengan que tomar decisiones importantes para el bien de la misma Iglesia y quizás del mundo, roguemos al Señor.
  • Para que Dios, que conoce el corazón del hombre, inspire a los líderes y a los fieles de la Iglesia para no discriminar a nadie por ningún motivo, roguemos al Señor.
  • Para que el Espíritu del Señor nos disponga a ver lo bueno que hay en los otros, incluso en los que difieren mucho de nosotros, roguemos al Señor.

Oración sobre las Ofrendas
 

Señor Dios nuestro:
Tu Hijo Jesús está aquí entre nosotros,
no porque seamos una clase privilegiada
sino porque tú eres bueno y amoroso.
Danos el Espíritu de tu Hijo
para que sepamos amar a todos
sin discriminación alguna.
Que una misma fe y un mismo amor
nos una profundamente a todos
en Jesucristo nuestro Señor.
 


Oración después de la Comunión
 

Señor Dios nuestro, Padre de todos:
Permanecemos en tu amor
si guardamos tus mandamientos.
Danos la fuerza necesaria
para cumplir tu mandato de amor
sin discriminación alguna.
Y, si tenemos algunos favoritos,
que sean precisamente los pobres y los pequeños,
los que no cuentan,
los que no tienen ni nombre ni derechos,
para que entre todos les facilitemos acceso
a la justicia, al bienestar humano y a la alegría de vivir.
Que de este modo la alegría de tu Hijo esté en nosotros
hasta que un día se perfeccione y complete
en la gloria eterna, por los siglos de los siglos.
 


Bendición
Hermanos:  ¡Qué magnífico y bello sería un mundo  -incluso una Iglesia-  sin prejuicios ni discriminación, donde las personas sinceramente se aceptaran, se apreciaran y se amaran unas a otras!  Que nosotros al menos nos contemos entre los que se esfuerzan denodadamente por lograrlo.
Para ello, que la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo descienda sobre nosotros y nos acompañe siempre.

 
 
     
 

Liturgia Viva Viernes de la 5ª semana de Pascua.

 
COMO YO LES HE AMADO
(Hch 15,22-31; Jn 15,12-17)

Introducción
    “Ámense como yo les he amado”. Estas palabras del Señor nos resultan un poco incómodas. Es relativamente fácil amar a Dios, aunque con frecuencia nos parece que él está lejos; al menos pensamos que es fácil amarle. Pero se nos antoja muy difícil amar a todos y cada uno de nuestros hermanos, a todos sin excepción, incluso al vecino que desquicia nuestros nervios, al antipático cascarrabias de la puerta de al lado, a la peste aburrida que en el trabajo no nos deja pegar golpe, o al mendigo  desaliñado y andrajoso que es demasiado haragán para trabajar… -¡son tan diferentes a nosotros!-; quizás pudiéramos amarles más y mejor, si no estuvieran tan cerca de nosotros. Y hasta nos parece que amarles como el Señor nos ama, con el mismo amor que se olvida de sí mismo y se sacrifica, es mucho exigir. Nosotros no los elegimos a ellos. Ellos y Dios nos escogieron para que nos hiciéramos sus prójimos. Pero el Señor nos eligió a todos, nos tomó y aceptó tal como somos, y nos llamó amigos. --- La Iglesia de origen judío aceptó como hermanos a los que procedían del mundo pagano. No fue fácil para ellos.

Oración Colecta
 
Señor Dios nuestro, Padre amoroso:
Pensamos que es bastante fácil amarte a ti,
pero amar a todos los que nos rodean,
con todos sus defectos molestos,
con frecuencia nos parece
algo  por encima de nuestras fuerzas.
Haznos conscientes, Señor,
de que tú nos has aceptado tal como somos
y aun así nos amas sin reserva.
Danos fuerza para ser pacientes con todos,
para comprenderlos y amarlos,
y para elegirlos como nuestros hermanos y hermanas,
porque tú nos has elegido a todos como amigos
y eres nuestro Dios y Señor
por los siglos de los siglos.

 

Intenciones
 

  • Señor, haz que amemos, contigo y como tú, a los que humana y superficialmente juzgamos indignos de ser amados. Y así te decimos:
  • Señor, haz que amemos, contigo y como tú, a tantos y tantas que han experimentado muy poco cariño y amor en sus vidas. Y así te decimos:
  • Señor, danos a nosotros y a todos tus discípulos una gran capacidad de amar como tú, con ternura, paciencia, disponibilidad para excusar y perdonar. 

Y así te decimos:

Oración sobre las Ofrendas
 

Oh Dios y Padre nuestro:
Tu Hijo Jesucristo dijo  
que no hay mayor amor  
que entregar su vida por sus amigos;
y eso es precisamente lo que él hizo.
Queremos recibir de él suficiente fortaleza,
ya que aquí y ahora él se nos entrega de nuevo
como pan de vida y bebida de salvación.
Con la fuerza de su presencia
querríamos no poner límites a nuestro amor
y ser capaces de preferir
a los que no tienen ni nombre ni bienes,
a los pobres, afligidos  y marginados,
para que nuestro amor sea
tan generoso y altruista
como el del mismo Jesucristo nuestro Señor.
 


Oración después de la Comunión
 

Señor Dios y Padre nuestro:
Acepta nuestra sincera acción de gracias
por el amor y amistad con que nos regalas,
ofrecidos de nuevo por Jesucristo, tu Hijo,
en esta celebración eucarística.
Que él permanezca siempre con nosotros
para ayudarnos a superar nuestro egoísmo
y para saber encontrar a otras personas
y acogerlas en su “alteridad”
con respeto y simpatía,
para que encontremos en ellas
a Jesucristo, tu Hijo, nuestro Señor.
 


Bendición
Hermanos: Dios nos eligió en Cristo como hermanos, hermanas y amigos. De este modo él te reveló a ti
y se reveló a sí mismo a nosotros como un Dios de amor generoso.
Para que nuestro amor llegue a ser tan gracioso y gratuito como el de Jesús, que la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo descienda sobre nosotros y permanezca para siempre.

 

 

 
     
 

Liturgia Viva Sábado de la 5ª semana de Pascua.

 
RECHAZADOS CON CRISTO
(Hch 16,1-10; Jn 15,18-21)

Introducción
    El mundo que rechazó a Cristo odia al mismo Cristo y a sus discípulos; el mundo les persigue porque el estilo de vida de un buen cristiano es siempre una condenación silenciosa del mismo mundo. Pensemos, por ejemplo, en las películas de Luis Buñuel, el director español, que estaba obsesionado  por todo lo cristiano y lo ataca con sarcasmo amargo.
    Quizás más amortiguada que la persecución es la actitud de un mundo que no ha descubierto a Cristo o que tiene una imagen distorsionada de él y del cristianismo. Para esa gente nosotros somos ridículos, atrasados, irrelevantes, lejanos de la realidad, estamos en las nubes y somos dignos de una sonrisa llena de lástima.
    Sin embargo, ésta fue precisamente la suerte de Jesús. Nosotros compartimos su amor, y también el tratamiento que le otorgó por el mundo. El discípulo no es mejor que el maestro. En el discípulo el mundo todavía rechaza a Cristo, el Maestro. Al menos estamos en buena compañía…

Oración Colecta
 
Señor Dios nuestro:
¡Qué bueno vivir en la amistad
de tu Hijo Jesucristo!
Haz que nos percatemos
de que también en este amor
estamos comprometidos con él  
y compartimos con él,
para lo bueno y para lo malo,
tanto la incomprensión y contradicción
como la alegría e intimidad.
Ayúdanos a regocijarnos
incluso cuando seamos tratados
con indiferencia o con burla por causa de Jesús,
porque ello significa que él está todavía con nosotros,
él,  nuestro Señor y Salvador
por los siglos de los siglos.
 


Intenciones
 

  • Para que el Espíritu Santo impulse y guíe a los misioneros a llevar la alegría de Pascua a otros pueblos y culturas, roguemos al Señor.
  • Para que, como los primeros cristianos, los perseguidos a causa del Jesús mantengan con firmeza su alegría y su testimonio, roguemos al Señor.
  • Para que, como nuestro Señor Jesús, estemos nosotros dispuestos e ilusionados para servir a los hombres nuestros hermanos, roguemos al Señor.

Oración sobre las Ofrendas
 

Señor Dios nuestro:
Tu Hijo Jesús nos sirve la copa de alegría,
pero ésta a veces puede convertirse
en copa de sufrimiento
que habremos de beber hasta las heces.
Que su Espíritu nos inspire y nos guíe
para seguir con él cuando el camino sea escabroso,
como él está siempre con nosotros,
él que es nuestro Señor
por los siglos de los siglos.
 


Oración después de la Comunión
 

Señor Dios nuestro:
Te damos gracias
por la alegría de participar en el banquete de tu Hijo
en esta celebración eucarística.
Haz nuestra fe suficientemente fuerte
para poder compartir la vida entera de Jesús,
incluso cuando fue rechazado o ignorado,
y nosotros con él.
Haznos comprender que su misterio pascual
es, a la vez, muerte y vida
y que ésa es la forma cómo tenemos que vivir
con Jesucristo resucitado, nuestro Señor.
 


Bendición
Hermanos: El mensaje de Cristo no siempre es un mensaje cómodo, tanto más cuanto que habla también necesariamente de  la cruz. Pero debemos proclamar el mensaje, aun cuando tengamos que afrontar el ridículo y la contradicción.
Que la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo descienda sobre nosotros y permanezca para siempre.

 

 

 
     
 

Liturgia Viva Domingo de la 6ª semana de Pascua - Ciclo C

 
Regalos de Despedida de Jesús

Saludo (Ver el Evangelio)
Mientras el Espíritu nos recuerda las enseñanzas de Jesús, que el amor del Padre y del Hijo  y la paz de nuestro Señor resucitado estén siempre con ustedes.

Introducción por el Celebrante
Los Regalos de Despedida de Jesús
De cuando en cuando oímos que una anciana o anciano, conscientes de que su muerte no está lejos, da consejos a sus hijos e hijas: “Cuando yo falte, haz esto o aquello para tu propio bien y felicidad. --- Las palabras de despedida de Jesús se dirigen también a nosotros; son como una especie de testamento, de última voluntad. Jesús nos está diciendo que si encontramos aquella escurridiza paz verdadera que solamente él puede dar, tenemos que amarle a él y al Padre, y también amarnos unos a otros. Tenemos que seguir escuchando al Espíritu Santo que nos recuerda las obras y las enseñanzas de Jesús.

Acto Penitencial
Nuestros pecados perturban nuestra paz.
Busquemos la paz como don del perdón del Señor.
    (Pausa)
 
  • Señor Jesús, tú nos pides guardar tu palabra y tú nos aseguras que vivirás en nosotros.
    R/ Señor, ten piedad de nosotros.
  • Cristo Jesús, tú nos prometes el Espíritu Santo que nos recordará tus palabras y tus obras.
    R/ Cristo, ten piedad de nosotros.
  • Señor Jesús, tu nos das tu paz, esa clase de paz que el mundo no nos puede dar.
    R/ Señor, ten piedad de nosotros.

Ten misericordia de nosotros, Señor,  y danos la paz de tu perdón.
Que ningún miedo perturbe nuestros corazones, y llévanos a la vida eterna.

Oración Colecta
Oremos para que el Espíritu de Cristo nos guíe siempre.
    (Pausa)
 

Oh Padre amoroso:
Consérvanos fieles a la palabra de tu Hijo.
Danos el Espíritu Santo  
para que nos recuerde
todo lo que Jesús nos dijo
y todo lo que hizo por nosotros.
Que este Santo Espíritu nos proteja
de todo miedo y cobardía
y nos dé el valor para edificar la Iglesia
en paz y con un amor paciente.
 

Te lo pedimos por Jesucristo nuestro Señor.

Primera Lectura (Hch 15,1-2. 22-29): El Espíritu Liberador Abre la Iglesia a Todos.
    La Iglesia no pertenece a ningún grupo partidista. Bajo la guía del Espíritu Santo, los apóstoles deciden colegialmente que la Iglesia tiene que estar abierta a todos.

Segunda Lectura (Ap 21,10-14.22-23): La Iglesia, Templo de la Presencia de Dios
    El apóstol Juan describe la Iglesia como una ciudad donde mora Dios. Está fundamentada sobre los apóstoles y abierta a todos.

Evangelio (Jn 14,23-29): El Espíritu Santo Les Instruirá.
    Cuando mejor expresamos nuestro amor a Jesús, es cuando vivimos  conforme a su evangelio.  Él permanece en nosotros por medio de su Santo Espíritu, que nos da una comprensión de lo que el evangelio exige de nosotros – y también nos da la fuerza para vivir conforme a él.

Oración de los Fieles

    Inspirados por el Espíritu del Señor, pidamos al mismo Señor Jesús que nos una, a nosotros y al mundo, en su paz y amor. Y digámosle:  R/ Señor, pon tu morada  entre nosotros.
 

  • Para que en las discusiones y controversias en la Iglesia de nuestros días, los cristianos que nos comunicamos y comulgamos juntos no nos excomulguemos unos a otros, roguemos al Señor.
    R/ Señor, pon tu morada  entre nosotros.      
  • Para que tengamos el valor de ser fieles al Concilio Vaticano II y  nos convirtamos a su espíritu, roguemos al Señor. 
    R/ Señor, pon tu morada entre nosotros.
  • Para que los que están inquietos y los que tienen miedo encuentren la paz en el evangelio del Señor y se den cuenta de lo íntimo y cercano que está a ellos el Señor, roguemos al Señor. 
    R/ Señor,  tu morada entre nosotros.
  • Para que los discípulos del Señor hoy no apaguen al Espíritu, sino que aprendan a reconocerle actuando en el mundo y en la Iglesia, roguemos al Señor. 
    R/ Señor, pon tu morada entre nosotros.
  • Para que nuestra fe nos proporcione paz, y para que el amor de Dios sea la fuente de nuestra alegría; que toda nuestra vida pertenezca a él y que él plante su tienda entre nosotros, roguemos al Señor.
    R/ Señor, pon tu morada entre nosotros.

Quédate con nosotros, Señor; envíanos tu Espíritu y muéstranos al Padre; sé nuestro Señor y Salvador por los siglos de los siglos.

Oración sobre las Ofrendas
 

Oh padre amoroso:
Al reunirnos en torno a estos dones de pan y vino,
el Espíritu Santo nos recuerda las palabras de Jesús:
”Hagan esto en mi memoria”.
Muéstranos tu amor y ven a nosotros con tu Hijo
para poner tu morada en cada uno de nosotros
y en nuestras comunidades.
No permitas que sintamos miedo o inquietud.
Danos tu amor y tu paz,
y que sepamos compartirlos
con un mundo doliente y dividido.
Te lo pedimos en el nombre de Jesús, el Señor.
 


Introducción a la Plegaria Eucarística
    Podemos dar gracias al Padre, ya que Jesús nuestro Señor ha resucitado. Él vive entre nosotros aquí y en su Iglesia por medio del Espíritu Santo, para presentar nuestra acción de gracias al Padre.

Invitación al Padre Nuestro
Por medio del Espíritu de comprensión y de amor
oremos a nuestro Padre del cielo
con la oración de Jesús, nuestro Señor.
R/ Padre nuestro…

Oración por la Paz
 

Señor Jesucristo:
Antes de dejar este mundo
tú dijiste a tus apóstoles:
“ La paz les dejo; les doy mi paz,
y no como la da el mundo.
No se inquieten ustedes ni se acobarden”.
No tengas en cuenta nuestros pecados,
sino la fe y el amor de tu Iglesia santa
y danos, por medio de tu Espíritu Santo,
aquella paz y aquella unidad
que sólo tú puedes dar en tu reino
y que dura por los siglos de los siglos.
 


Invitación a la Comunión
Éste es Jesucristo, el Señor, Cordero de Dios,
que sigue viviendo en medio de su pueblo.
Él invita a los que  le aman
a guardar su palabra y a comer su pan de vida.
R/ Señor, no soy digno…

Oración después de la Comunión
 

Oh Dios y Padre nuestro:
Tú y tu Hijo Jesús ponen su morada
en los que guardan la palabra del mismo Jesús.
Él nos ha proclamado aquí su palabra
y nosotros creemos en ella, la amamos
y la haremos realidad en nuestras vidas
por el poder del pan  de vida.
Y si alguna vez llegamos a olvidarla,
que tu Espíritu nos la vuelva a recordar
y nos enseñe a vivir conforme a ella con alegría.
Que esa palabra y tu amor bondadoso
nos traigan tu paz.
Te lo pedimos en el nombre de Jesús, el Señor.
 


Bendición
Hermanos: Jesús nos ha dicho hoy: “Los que me aman amarán mi palabra”, es decir, llevarán mis palabras a la práctica, y harán todo lo posible para vivir  como yo viví.
Que el Espíritu Santo nos guíe y nos ayude a vivir  conforme al evangelio del Señor.
Y para ello, que la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo descienda sobre nosotros y nos acompañe siempre.