liturgia  viva  
     
 

Miécoles de Ceniza. Comienza la Cuaresma.
Liturgia Viva - Miércoles 17 de Febrero del 2010

 
 MIÉRCOLES DE CENIZA
 

     
  1. “¡Serviré!”
     
  2. ¡Fuera Máscaras!
     
  3. Ya estamos en Cuaresma, Nuestro Tiempo Favorable
     

 

Saludo
La paz y reconciliación
de nuestro Padre misericordioso
esté siempre con ustedes.


 

Introducción por el Celebrante  (Tres Opciones)


 

1.“Serviré”


 

       Hoy comenzamos nuestros cuarenta días de Cuaresma, cuarenta días de preparación para Pascua. ¿Para qué estos cuarenta días de penitencia y conversión? Para volver a nuestras raíces  -a Dios, a lo mejor de nosotros mismos-  y, en consecuencia, también a nuestro prójimo. De muchas maneras hemos intentado ser nuestros propios dioses, decidir por nosotros mismos lo bueno y lo malo, pero hemos acabado  haciendo de nosotros mismos el centro  del mundo, a expensas de nosotros mismos, de Dios y de nuestro prójimo. Ahora es el tiempo propicio para volver a Dios y volvernos hacia los hermanos que nos rodean. Hoy expresaremos nuestro destrozo interior y nuestro deseo sincero de cambiar, cuando, después del Evangelio, recibamos la ceniza.


 

Nota: Se omite el rito penitencial, ya que el rito de la ceniza tiene carácter penitencial y de conversión.


 

2.¡Fuera Máscaras!


 

       En muchas regiones del mundo la gente celebra el carnaval en los días anteriores a la Cuaresma, con mucho ruido y mucha juerga. Con frecuencia llevan máscaras para la ocasión. Pero hoy comienza la Cuaresma, tiempo para quitarnos las máscaras y volver nuestro rostro y nuestro corazón a Dios y a los hermanos. En este santo tiempo reflexionamos sobre el verdadero sentido de nuestra vida. ¿Quién soy yo y para qué estoy en este mundo? ¿Estoy viviendo para Dios y para la comunidad? --- Hoy estamos invitados a recibir la ceniza en nuestra frente con la invitación “Aléjate del pecado y sé fiel al evangelio”. ¡Fuera, pues, toda máscara! Y volvamos a Dios, a lo más verdadero de nosotros mismos,  y a los hermanos como pueblo de Dios.


 

3.Ya Estamos en Cuaresma, Nuestro Tiempo Favorable


 

       Hoy comienza la Cuaresma. Es un “tiempo favorable”, un tiempo de gracia. Estamos convocados para subir con Cristo a Jerusalén, el lugar donde él sufrirá y morirá antes de resucitar con gloria. Esto quiere decir que estamos convocados con él  para sufrir y para morir a nosotros mismos y al pecado. También para renunciar al mal dentro de nosotros y a nuestro alrededor, de modo que podamos resucitar, como individuos y como comunidad,  a una vida cristiana más profunda, hacernos más disponibles para Dios y para los hermanos, y ser capaces de prestar servicio con amor. El camino para ello es el arrepentimiento, la conversión,  sintetizado en el evangelio de hoy como limosna, es decir, preocuparnos y cuidar de nuestros hermanos; como  oración,es decir, escuchando la palabra de Dios y dándole una respuesta de amor y compromiso; y como ayuno, es decir, controlando nuestras pasiones y renunciando a nuestro egoísmo. --- Vamos a expresar nuestro sincero deseo de conversión cuando, después del evangelio, recibamos la ceniza.


 

Oración Colecta
Oremos para que en esta Cuaresma
retornemos a Dios y a los hermanos.
             (Pausa)
Oh Dios, Padre nuestro:
Tú sabes con qué frecuencia
intentamos caminar por nuestros senderos egoístas.
No nos permitas vivir y morir
sólo para nosotros mismos
o cerrar nuestros corazones a los otros.
Ayúdanos a vernos a nosotros mismos  y a la vida
como dones tuyos.
Haznos receptivos de tu palabra y de tu vida
y haznos crecer en la mentalidad y actitudes
de Jesucristo nuestro Señor.


 

Primer Lectura (Joel 2,12-18): ¡Vuelvan a Mí con Todo su Corazón!
       El verdadero ayuno y la penitencia significan un  sincero cambio del corazón: rechazando el mal y el pecado y volviendo hacia el Dios de amor.


 

Segunda Lectura (2 Cor 5,20; 6,2): Ahora es el tiempo favorable
       Jesús nos ha restaurado a la amistad con Dios. Pero exige que continuemos buscando la reconciliación de Dios hoy. Ahora es el tiempo propicio para hacerlo.


 

Evangelio (Mt 6,1-6.16-18):  El Padre de Ustedes les Premiará
       Las prácticas exteriores de penitencia no tienen valor a no ser que nuestra actitud interior corresponda a nuestra práctica exterior ayudando al prójimo, orando y haciendo ayuno o penitencia.


 

BENDICIÓN DE LA CENIZA


 

Introducción por el Celebrante
       Las hojas y ramas de las palmas del Domingo de Ramos del año anterior se han transformado de tallos verdes en ceniza gris. --- Así nos ocurre a nosotros. No permanecemos siempre idénticos, siempre los mismos. Envejecemos; y tantas veces convertimos la vida en gris  y polvorienta, para nosotros y para los demás. Esta ceniza de hoy nos recuerda nuestra fragilidad de vida nuestra culpabilidad y la penitencia que necesitamos realizar. Recibiremos esta ceniza con humildad, mientras se nos marca con la señal de la cruz, pues nuestros corazones desean sinceramente seguir a Jesús  por el camino de la negación de sí mismo y del amor.


 

Oración de Bendición
Señor, bendice (+) esta ceniza
como signo de conversión y de penitencia,
como prueba  de que queremos
descubrir a tu Hijo hoy
en el silencio de nuestra oración
y en la persona de nuestro prójimo,
a quien nos acercamos en su necesidad.
Que la señal de la cruz
dada en el nombre del Padre,
y del Hijo y del Espíritu Santo
nos anime y nos sane interiormente,
de forma que te sirvamos sinceramente a ti y a nuestro prójimo,
por la fuerza de Jesucristo nuestro Señor.


 

El sacerdote rocía la ceniza con agua bendita, en silencio.
A continuación, imposición de la ceniza.


 

 Oración de los Fieles
       Al comienzo de este tiempo de conversión, esperamos con ilusión la reconciliación con Dios y con nuestro prójimo. Presentemos a nuestro Padre Dios nuestras preocupaciones  y las necesidades de todos, y digamos:  R/ Ten misericordia de tu pueblo, Señor.


 

     
  1. Por la Iglesia de Jesucristo, para que se libere de defectos humanos, de forma que pueda mostrar a todos la luz y el poder del evangelio, roguemos al Señor. R/ Ten misericordia de tu pueblo, Señor.
     
  2. Por las personas  -cercanas o lejanas-  atrapadas en el pecado y en el desaliento, para que encuentren reconciliación con Dios, consigo mismas, y con los hermanos que les rodean, roguemos al Señor.  R/ Ten misericordia de tu pueblo, Señor.
     
  3. Por los endurecidos en su corazón a causa de las riquezas o del poder, e insensibles a las necesidades de otros, para que en estos cuarenta días de penitencia descubran caminos de verdadera felicidad a través de su sensibilidad y generosidad para con sus prójimos, roguemos al Señor.  R/ Ten misericordia de tu pueblo, Señor.
     
  4. Por todos los que llevan una pesada carga de preocupaciones y sufrimiento, para que sigan adelante con fortaleza por el camino del Señor Jesús, roguemos al Señor.  R/ Ten misericordia de tu pueblo, Señor.
     
  5. Roguemos unos por otros, para que cada uno de nosotros esté dispuesto a caminar por el camino de la paz y la reconciliación, del servicio desinteresado y de la entrega generosa a los demás, y así decimos:  R/ Ten misericordia de tu pueblo, Señor.
     

Señor Dios nuestro, cada año nos das nuevas oportunidades para crecer en amor hacia ti y hacia los hermanos. Danos la fuerza para vivir estos cuarenta días de gracia con las actitudes, la mentalidad y el espíritu de Jesucristo nuestro Señor.

Oración sobre las Ofrendas
Oh Dios y Padre nuestro:
Tu hijo Jesús nos dio todo
para que seamos libres para ti y para los hermanos.
Traemos ahora ante ti
estos dones de pan y vino
como signos de que efectivamente
queremos ser libres para vivir para ti  
y para los hermanos que nos rodean.
Acepta estas ofrendas,
y hazlas pan de felicidad y vino de alegría
para nuestro mundo hoy.
Te lo pedimos por Jesucristo nuestro Señor.
 

Invitación al Padre Nuestro
Oremos a nuestro Padre misericordioso
que sepamos perdonar a otros
como él ha perdonado nuestros pecados
por medio de Jesús.
R/ Padre nuestro…


Líbranos, Señor
Líbranos, Señor, de todos los males
y concédenos la paz de la reconciliación
contigo y con los hermanos, lejanos o cercanos.
Ayúdanos a compensar
el daño que hayamos hecho a otros
y a vivir en esperanza y alegría
para el futuro glorioso
que tú has preparado para nosotros
por medio de nuestro Señor y Salvador Jesucristo.

Invitación a la Comunión
Éste es Jesucristo, el Señor,
que fue delante de nosotros
mostrándonos el camino del perdón y el amor.
Recibámosle con alegría,
porque él es nuestra fortaleza.
R/ Señor, no soy digno…

Oración después de la Comunión
Oh Dios nuestro misericordioso:
Muchas veces tenemos miedo
de enfrentarnos a nosotros mismos
y de renunciar a nuestro apego
a nuestras actitudes egoístas.
Hemos oído hoy las palabras de Jesús
y participado en el banquete de su cuerpo y de su sangre.
Que todo esto nos ayude a resurgir de las cenizas del pecado
y renueve nuestro fervor y amor,
para que le sigamos a él
por el camino estrecho de la vida,
caminando hacia ti y hacia los hermanos.
Te lo pedimos en este tiempo de gracia
por medio de Jesucristo nuestro Señor.

Bendición
Hermanos: Sólo Dios puede hacernos íntegros de nuevo desde nuestra situación de destrozo interior.
Sólo Dios puede darnos la perspicacia interior
para descubrir con cuánta frecuencia estamos alienados de él, de los otros, e incluso de nosotros mismos.
Sólo Dios puede darnos la fuerza para cambiar nuestro modo de ser y de vivir
y llegar a ser totalmente nuevos.Para ello, que la bendición del Dios vivo y amoroso, Padre, Hijo y Espíritu Santo descienda sobre todos nosotros y  permanezca para siempre.

 

 
     
 

Jueves depués de Ceniza.
Liturgia Viva - Jueves 18 de Febrero del 2010

 
 LA FIDELIDAD TRAE VIDA (Dt 30,15-20; Lc 9,22-25)

Introducción
La fidelidad no nos resulta fácil, a no ser que estemos intensamente entregados a una persona a la que  amamos de verdad. Si somos leales, compartimos las alegrías y dificultades de la otra persona, y nunca perdemos nuestra serenidad interior o felicidad básica. --- Esto es también verdad en nuestra relación con Dios, que la vivimos de la manera más intensa si estamos fuertemente dedicados a Cristo. Le seguimos en su pasión para resucitar con él en la  alegría de una vida nueva. Porque, si estamos con él, hasta incluso la muerte nos trae vida y felicidad.

Oración Colecta
Señor Dios nuestro:
Tú nos amas y nos invitas
a participar de tu propia vida y alegría,
por medio de una decisión profundamente personal.
Ayúdanos a elegirte a ti y a la vida
y a permanecer siempre fieles y leales
a esta opción fundamental,
por el poder de Jesucristo, tu Hijo,
que fue leal a ti y a nosotros,
ahora y por los siglos de los siglos.

Intenciones

 

     
  • Para que Dios nos dé cada día la fuerza y determinación necesarias para seguirle, incluso cuando la opción entre el bien y el mal sea difícil, roguemos al Señor.
     
  • Por el nuevo Pueblo de Dios, la Iglesia, para que tengamos la percepción interior y la bravura de aceptar la transformación necesaria para ser verdaderos y leales con Cristo, roguemos al Señor.
     
  • Para las personas rebosantes de bondad, que ayudan a otros en sus dificultades, para que sus buenas obras les acerquen cada vez más al Señor.
     

Oración sobre las Ofrendas
Señor Dios nuestro:
Jesús siguió el camino de la cruz
porque quiso ser leal a ti
al precio que fuera.
Que nosotros seamos también leales a él
y sepamos aceptar generosamente en la vida,
sin rebeldía ni desaliento,
las cruces que salen a nuestro encuentro.
Que Cristo nos dé esa fuerza ahora,
para que vivamos con él
por los siglos de los siglos.

Oración después de la Comunión
Señor Dios nuestro:
Con la fuerza de esta eucaristía,
regresamos ahora a nuestro trabajo y a nuestros  hermanos.
Ayúdanos a vivir nuestra fe de modo coherente
como Cristo quiere que la vivamos.
sin trampa ni regateo.
Que Cristo no dé esta  fuerza
para ser fieles y leales a su persona,
ahora y por los siglos de los hijos.

Bendición
Hermanos: Los que aceptan las dificultades de la vida para servir a Dios y al pueblo, los “que pierden su vida por mi causa”, como dice Jesús, están cargando sus cruces y siguiendo a Cristo. Que Dios los bendiga y les dé fortaleza; y también a nosotros.
Y así, que la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo descienda sobre ustedes y les acompañe siempre.

 

 
     
 

Viernes después de Ceniza.
Liturgia Viva - Viernes 19 de Febrero del 2010

 
 ¿POR QUÉ AYUNAR?  (Is 58,1-9; Mt 9,14-15)

Introducción.
El pueblo de Dios, en el Antiguo Testamento, pregunta: “¿Para qué ayunar?” Dios no parece estar cerca cuando ayunan.
El profeta les instruye: el verdadero ayuno consiste en practicar justicia y en amar. Ya que Dios hizo una Alianza con su pueblo, esa Alianza comprende también justicia y amor mutuos, de persona a persona.  ---  Por otra parte, en el Evangelio de hoy los discípulos de Juan, que ayunaban, preguntan  a los discípulos de Jesús por qué no ayunan. En otros pasajes del Evangelio, Jesús da una respuesta semejante a la del profeta Isaías, pero en este pasaje de hoy Jesús dice que sus discípulos no ayunan porque él ha venido y está con sus discípulos; éstos deberían regocijarse más que ayunar.

Oración Colecta
Señor de la Alianza:
No tenemos porqué temer tu juicio
si, como tú, llegamos a ser ricos en misericordia
y llenos de compasión hacia nuestro prójimo.
Que no solamente conozcamos lo que nos exiges,
sino que lo practiquemos con corazón sincero,
compartiendo nuestro pan con el hambriento
y aflojando y soltando las ataduras de la injusticia,
para que tu luz brille por medio de nosotros
y tu curación se extienda por todas partes.
Permanece con nosotros
mostrándonos siempre tu bondad.
Te lo pedimos por Cristo nuestro Señor.

Intenciones

 

     
  • Por la Iglesia y por todos sus miembros, para que nos preocupemos seriamente de que nadie sea pisoteado o explotado, roguemos al Señor.
     
  • Por los líderes de las naciones, para que lleven justicia a sus pueblos y se cuiden especialmente de los más pobres, roguemos al Señor.
     
  • Por todos nosotros, para que tengamos ojos, oídos y corazón para amar a la gente en necesidad y a los que tratan de ocultar que están angustiados y golpeados por la pobreza, roguemos al Señor.
     

Oración sobre las Ofrendas
Oh Dios  misericordioso y compasivo:
Tú nos has invitado al banquete de tu Hijo,
para que aprendamos de él
a compartir nuestro alimento y a nosotros mismos
con cualquier necesitado.
No permitas que nunca nos olvidemos
de lo bueno que has sido tú con nosotros
y cómo ves con agrado que Jesús nos levante
de nuestra codicia egoísta.
Que su amor crezca y brille entre nosotros ,
porque él es nuestro Señor y Salvador
por los siglos de los siglos.

Oración después de la Comunión
Oh Dios misericordioso:
Te estamos buscando
y queremos estar cerca de ti.
Acepta nuestra acción de gracias
porque nos permites encontrarte
en la palabra viva y retadora de Jesús
y en la eucaristía, en la que se nos da
como nuestro alimento y bebida de vida y alegría.
Haz que sepamos llevarle
especialmente a los que sufren
y a los viven en angustia y necesidad.
Que sea éste el camino por el que encontremos
curación y compasión,
por Jesucristo, nuestro Señor.

Bendición
Hermanos: Jesús quiere permanecer con nosotros como fuente de nuestra vida y de nuestra alegría. Que sepamos reconocer su presencia entre nosotros en los débiles y afligidos y en las víctimas de injusticia.
Que la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo descienda sobre ustedes y permanezca para siempre

 

 
     
 

Sábado después de Ceniza
Liturgia Viva - Sábado 20 de Febrero del 2010

 
 UN ENCUENTRO QUE NOS RE-CREA  (Is 58, 9b-14; Lc 5,27-32)

Introducción
Jesús vino a llamar a los pecadores. Ellos son los que le necesitan, no tanto los rectos o los justos. Son los pecadores los que necesitan curación. Nosotros nos contamos ente ellos, y por lo tanto necesitamos curación. Los fariseos se consideraban a sí mismos justos, pero tenían un corazón poco misericordioso; su corazón estaba seco. Lo que Jesús quiere es misericordia, no sacrificios. --- Jesús viene a encontrarse con Levi-Mateo. Sólo una invitación escueta  de Jesús,  y Mateo deja todo atrás: su mesa de impuestos, su pasado. Se convierte en un nuevo hombre, creado de nuevo –re-creado-  por Cristo. Él vive ahora para el futuro. Su corazón convertido se va a volcar en otros también, al hacerse apóstol. --- En esta eucaristía Jesús viene a llamarnos y a transformarnos; se sienta a la mesa con nosotros, como hizo con Levi-Mateo.

Oración Colecta
Señor, Dios nuestro, Padre misericordioso:
Cuando nos llamas al arrepentimiento,
tú quieres que nos volvamos hacia nuestros hermanos
y que construyamos paz y justicia entre todos.
Que, conforme a tu promesa y con tu poder,
lleguemos a ser luz para los que viven en tinieblas,
agua para los sedientos,
constructores de esperanza y felicidad para todos.
Que seamos, pues, signos vivientes
de tu amor y de tu lealtad,
pues tú eres nuestro Dios y Señor
por los siglos de los siglos.

Intenciones


 

     
  • Para que los cristianos experimenten la alegría de recibir el perdón de Dios y de perdonarse mutuamente, los unos a los otros, roguemos al Señor.
     
  • Para que los que están enredados en pecado y no saben cómo desatarse  de él encuentren a Jesús, que vino como médico de corazones, roguemos al Señor.
     
  • Para que todos nosotros aprendamos que volvernos a nuestros hermanos y llevarles justicia y amor es parte de nuestra conversión, roguemos al Señor.
     

Oración sobre las Ofrendas
Oh Dios, Padre misericordioso:
Tú has enviado a tu Hijo en medio de nosotros
para comer y beber con nosotros, pecadores.
Que É nos mire también a nosotros atentamente
como a Mateo,
y nos llame a un genuino  arrepentimiento,
y que seamos  suficientemente humildes para reconocer
que necesitamos una sincera conversión.
Danos la fuerza para seguir a Jesús,
que es nuestro Señor y Salvador
por los siglos de los siglos.

Oración después de la Comunión
Señor Dios, Padre misericordioso:
Tu Hijo, Jesucristo, ha tocado nuestros corazones
y estamos deseosos de seguirle.
Pero somos débiles y frágiles;
por eso te pedimos:
Que el pan de vida y el vino de fortaleza
que hemos tomado en el banquete eucarístico de tu Hijo
nos sostenga en el camino hacia ti,
Dios nuestro por los siglos de los siglos.

Bendición
Hermanos: Gracias a Jesús, Dios crea de nuevo al pueblo  -lo re-crea-   por medio del perdón. Él convierte en apóstol a un típico pecador, Mateo, el recaudador de impuestos. Como personas que hemos recibido el perdón, ayudamos a Dios a restaurar a nuestros hermanos por medio de nuestra bondad, ayudando generosamente a otros.
Que la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo descienda sobre ustedes y les acompañe siempre.
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Domingo de la 1ª semana de Cuaresma
Liturgia Viva - Domingo 21 de Febrero del 2010

 
 PRIMER DOMINGO DE CUARESMA (Ciclo C)
 

     
  1. Jesús Experimentó Nuestras Tentaciones
     
  2. Con Jesús en el Desierto
     

 

Saludo (Ver Segunda Lectura)
Que la Palabra de Dios esté bien cerca de ustedes,
en sus labios y en su corazón.
Que sus labios confiesen ahora
que Jesús es nuestro Señor y Salvador.
Que su gracia esté siempre con ustedes.


 

Introducción por el Celebrante (Dos Opciones)
1.         Jesús Experimentó Nuestras Tentaciones
El pueblo de Dios, ahora en nuestro tiempo, siente la fuerte tentación de permitir que los bienes de consumo le encarcelen y le esclavicen. Miremos a Jesús: Él  rechazó dejarse fascinar por ellos, y quiere que nosotros tengamos hambre, no de cosas materiales y mundanas,  sino  más bien hambre de fraternidad con los hermanos, de oración, de Dios.
El pueblo de Dios siente la fuerte tentación de impresionar y de controlar a los demás. Miremos a Jesús: Él vino para instaurar el poder del amor y nos dice que sirvamos a Dios en los hermanos.
El pueblo de Dios siente la fuerte tentación de crear sus propios ídolos y hacerse a sí mismo el centro del universo. Miremos a Jesús: Él quiere que con él demos culto y adoremos solamente a Dios. Con él, que resistió y venció resueltamente las tentaciones, entramos con confianza en esta Cuaresma.


 

2.Con Jesús en el Desierto
En nuestro bautismo, por mediación de nuestros padrinos, dijimos NO a Satanás y a sus tentaciones, antes de decir SÍ a la Alianza de amor, que Dios nos ofrecía. Allí nos unimos a Jesús en su NO a Satanás y a sus tentaciones que intentaban hacerle abandonar su misión de hacer volver al  pueblo al amor de la Alianza con Dios. --- Durante la Cuaresma recibimos el reto de hacer real y verdadero ese SÍ y ese NO. ¿Estamos dispuestos, como Jesús, a ser fieles a nuestra misión en la vida, a unirnos a Jesús en su NO a todo lo malo y en su SÍ a Dios, al prójimo y a lo más sano y verdadero de nosotros mismos?


 

Acto Penitencial
Damos la bienvenida a esta Cuaresma
como un tiempo para buscar conversión y reconciliación.
                        (Pausa)
Señor Jesús,
que tu Santo Espíritu nos lleve a nosotros también al desierto para recuperar nuestras mejores actitudes de oración.
R / Señor, ten piedad de nosotros.


 

Cristo Jesús,
Que tu Santo Espíritu nos conduzca también a nosotros al desierto para redescubrir a nuestro prójimo.
R/  Cristo, ten piedad de nosotros.


 

Señor Jesús,
que tu Santo Espíritu nos lleve también a nosotros
a percatarnos de nuevo
de lo que realmente importa en nuestra vida.
R/ Señor, ten piedad de nosotros.


 

Señor, en tu amable bondad
perdona todos nuestros pecados,
reavívanos, haznos nuevos
y llévanos a la vida eterna.


 

Oración Colecta
Pidamos a nuestro Dios vivo
que sepamos volver nuestro corazón hacia él.
                        (Pausa)
Oh Dios, tú quieres estar cerca de nosotros;
tú nos llevas con tu Hijo Jesús
al desierto de los problemas y las tentaciones
para hablarnos al corazón
y atraernos de nuevo hacia ti con cariñosa confianza.
Abre nuestros ojos, nuestra mente y nuestro corazón
para que desechemos todo lo que nos lleva por el mal camino
para así buscarte a ti y conocer el plan que tienes
para nosotros y para el mundo.
Que tu Santo Espíritu nos otorgue
la misma mente y las mismas actitudes de Jesús
para que busquemos tu voluntad en todo lo que hacemos
y te sirvamos  en nuestros hermanos y hermanas.
Te lo pedimos por el mismo Jesucristo nuestro Señor.


 

Primera Lectura (Dt 26,4-10): Un Pueblo Salvado por Dios
            Como el pueblo judío, tenemos que convencernos  de que es Dios quien nos hace pueblo libre: Él es nuestro Salvador.


 

Segunda Lectura (Rom 10,8-13): Jesús es Nuestro Señor y Salvador
            Ésta es la fe que profesamos y vivimos: Jesús es nuestro Señor y solo él es nuestro Salvador, sea cual sea nuestra raza o nacionalidad.


 

Evangelio (Lc 4,1-13): Jesús Permaneció Fiel a su Misión
            Hoy escuchamos el relato de las tentaciones de Jesús en el desierto. Jesús, Hijo de Dios, es el nuevo ser humano que resistió las tentaciones de inmoderación, de poder y de intento de doblegar a Dios a la propia voluntad. Nosotros estamos llamados a seguirle por su camino de fidelidad y de libertad, seria y responsable.


 

Oración de los Fieles
Que el Espíritu Santo inspire nuestra oración al presentar ante el Padre las grandes necesidades de nuestros hermanos, de la Iglesia y del mundo entero. Y digamos:  R/ Escúchanos, Señor, y ten piedad.


 

     
  1. Para que el Señor nos dé a nosotros y a todos los cristianos una fe firme y profunda, que la profesemos no sólo con nuestros labios, sino que también la vivamos con nuestras obras, roguemos al Señor: R/ Escúchanos, Señor, y ten piedad.
     
  2. Para que nosotros, y todos los atrapados en tareas y afanes materiales y mundanos, busquemos otro alimento, más allá del solo pan, un alimento más bien espiritual, roguemos al Señor:  R/ Escúchanos, Señor, y ten piedad.
     
  3. Para que nosotros, y todos los que trabajan para acrecentar su influencia y poder, aprendamos a buscar al Señor y a adorarle sólo a él, roguemos al Señor:  R/ Escúchanos, Señor, y ten piedad.
     
  4. Para que nosotros, y todos los que experimentan tentaciones, permanezcamos fieles a Dios y respondamos a su llamado para servir a Dios y a los hermanos, roguemos al Señor:  R/ Escúchanos, Señor, y ten piedad.
     
  5. Por nosotros, y por todos los que se ven  rodeados  por hermanos que sufren pobreza, injusticia, desaliento y enfermedad, para que el Señor nos haga más sensibles a las necesidades de nuestros hermanos y les amemos más generosa y eficazmente, roguemos al Señor: R/ Escúchanos, Señor, y ten piedad.
     

 

Oh Dios, Padre amoroso, tú estuviste al lado de tu Hijo Jesús en el momento de sus tentaciones. Sostén a los que esperan en ti,  y guárdalos en tu amor, ahora y por los siglos de los siglos.


 

Oración sobre las Ofrendas
Oh Dios de misericordia y compasión:
Somos conscientes de nuestra debilidad y de nuestro pecado.
Te presentamos estos dones de pan y vino
como signos de nuestras buenas intenciones
y de nuestra sincera voluntad de cambiar.
Que estos dones nos capaciten,
con la fuerza de Jesús,
para entregarnos a ti, como él,
y darnos los unos a los otros como hermanos.
Guíanos con tu Santo Espíritu
por el camino humilde de una sincera conversión.
Te lo pedimos en el nombre de Jesús, el Señor.


 

Introducción a la Plegaria Eucarística
            Con nuestros corazones y nuestras voces demos gracias a nuestro Padre del cielo porque Jesús, sufriendo  en sí mismo nuestras tentaciones, las venció, y ahora nos da fuerza también a nosotros para rechazarlas y vencerlas.


 

Invitación al Padre Nuestro
Con las palabras mismas de Jesús
pidamos a nuestro Padre del cielo
que esté a nuestro lado en días de prueba y tentación,
y que nos libre del mal.
R/ Padre nuestro…


 

Líbranos, Señor
Líbranos, Señor, de todos los males
y danos la paz
contigo y con los hermanos.
Cuando tú pruebes a los que te pertenecen,
no permitas que nos rindamos
al poder seductor del pecado,
sino que afines nuestra lealtad y amor
y nos fortalezcas con la alegría esperanzadora
de que tú completarás tu victoria en nosotros
en la venida plena y gloriosa
de nuestro Señor y Salvador Jesucristo.
R/ Porque tuyo es el reino…


 

Invitación a la Comunión
Éste es Jesucristo, el Señor,
que fue probado por nosotros
y a quien Dios lo resucitó de entre los muertos.
Si creemos en él
y comemos este pan de vida,
somos salvados.
Dichosos nosotros,
invitados a participar
en este banquete de salvación.
R/ Señor, no soy digno…


 

Oración después de la Comunión
Señor Dios, Padre nuestro:
Tú has querido que en esta eucaristía
encontráramos a Jesús,
tu Hijo, que fue tentado como nosotros.
Él ha reavivado nuestro valor
por su palabra, por su ejemplo y por su cuerpo eucarístico.
Por la fuerza del alimento de esta eucaristía
condúcenos en nuestra caminata de cuarenta días
y llévanos a la montaña de Pascua,
para que participemos en su poder resucitado
como pueblo renovado para amar y confiar más en ti
y para servir mejor a nuestros hermanos.
Te lo pedimos por medio del mismo Jesucristo nuestro Señor.


 

Bendición
Hermanos: Es bueno para nosotros saber que Alguien antes que nosotros afrontó con éxito las ilusiones y las engañosas atracciones de un mundo alejado de Dios. ---  Junto con él podemos vencer; podemos hacer una fuerte opción por Dios, por los hermanos y por lo mejor en nosotros mismos. --- Sigamos el camino de Cristo, bendecidos por Dios.
Y así, que la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo descienda sobre ustedes y les acompañe siempre