El ecumenismo actual
Por Fernando Mañó Bixquert
La Semana de Oración por la unidad de los cristianos no es un capricho de un Papa o de algunos eclesiásticos de diversas Iglesias. Es fundamentalmente la concreción del deseo expreso de Jesucristo nuestro Señor de que los que creemos en Él seamos uno. No de que seamos uniformes e iguales en nuestra manera de ser cristianos; sino en unidad de fe y criterios derivados de la fe cristiana, ante todo en el amor mutuo.
Durante los siglos, los cristianos, guiados más por criterios meramente humanos –política, cultura, economía, espíritu de dominio, etc.– que por criterios de fe, nos hemos ido alejando unos de otros e incluso nos hemos perseguido a veces hasta matarnos mutuamente. También ha influido notablemente en nuestra separación el hecho simple de la falta de comunicación de tiempos pasados, cuando un aviso tardaba meses en alcanzar su objetivo.
Ecumenismo
En realidad el ecumenismo es, por definición, la relación entre cristianos. O sea, entre aquellos que creemos en un Dios único y trinitario, en Jesucristo, su Hijo, Dios y hombre verdadero, Salvador nuestro, en la Sagrada Escritura, como expresión de la voluntad explícita de Dios para los hombres, por escrito; que tenemos un sólo bautismo igual para todos y que aunque no todos aceptamos del mismo modo todos los detalles de la Revelación divina, formamos un mismo grupo de fe y de esperanza en la vida eterna. Nuestra roca común es Cristo.
O sea, el Ecumenismo no es un maremágnum de religiones, ni monoteístas, ni tampoco de otras religiones no cristianas. Ni judaísmo (monoteísta), ni tampoco mahometanos
–Islam– (también monoteístas), pertenecen al concepto cristiano de ecumenismo. Esas relaciones con toda religión deben apelarse Relaciones Interconfesionales.
La Iglesia católica mantiene siempre desde hace muchos años relaciones de amistad y de conversación teológica y científica con estos, pero no los considera cristianos.
También los no creyentes están en contacto con la Iglesia Católica por medio de contactos científicos habituales y son invitados por la Santa Sede a participar en coloquios y conversaciones amistosas.
Estado actual del ecumenismo
Tanto a nivel teológico como práctico (relaciones humanas a todos los niveles) el ecumenismo está progresando continuamente. Tanto las Iglesias Ortodoxas, como las Anglicanas y Protestantes, mantiene un contacto natural con la Iglesia católica con regularidad que está despejando dudas y quitando muchos malentendidos de entre nosotros. Estos contactos se dan a diversos niveles, dependiendo de la Iglesia de que se trate. Con los luteranos y calvinistas se ha conseguido aclarar que tanto ellos como nosotros estamos convencidos de que la Salvación nos viene sólo y exclusivamente por medio de Jesucristo; cosa que ellos no tenían muy claro, dada la multiplicidad de devociones de los católicos a la Santísima Virgen y los Santos, que parecían oscurecer esta verdad fundamental.
También en el tema de la autoridad en la Iglesia se han hecho grandes progresos en la relación con los anglicanos. Como ellos se desgajaron de la unidad en el siglo XVI era necesario aclarar este tema. Y se ha conseguido. Prueba de ello es que ya desde el siglo XIX existieron entre los anglicanos personas que no veían clara la cuestión de la autoridad en la Iglesia, como el Cardenal John Henry Newman, convertido del anglicanismo al catolicismo justamente por la razón de la obediencia, que más tarde estuvo a punto de ser Papa y hoy es beato. Él fue una punta de lanza que ha sido seguida por muchos otros anglicanos tanto en Gran Bretaña como en todo el mundo anglosajón. Últimamente la Santa Sede ha creado una Prelatura para recibir en ella a los anglicanos que se hacen católicos, que son muchísimos.
Pero no todo se puede medir por el número de las conversiones al catolicismo. Se está creando un ambiente de necesidad de unidad entre todos los cristianos del mundo entero; muchos de los cuales miran a Roma, aun permaneciendo en sus Iglesias, como a una roca de salvación.
En las Iglesias Ortodoxas también ha nacido un espíritu de cercanía y amor a la Iglesia católica. Por eso es sumamente importante que recibamos y tratemos bien a todos estos cristianos que Dios ha puesto en nuestro territorio, tradicionalmente cristiano-católico, ayudándoles en todo lo que podamos. Los Patriarcas Ortodoxos visitan al Papa y comparten con él sus preocupaciones apostólicas con frecuencia y expresan su cercanía a Roma como a un centro de afirmación de la fe cristiana que profesan. Además, si los Ortodoxos se hicieran católicos no tendrían que cambiar nada de lo fundamental, ni en el credo ni en la práctica litúrgica. Han sido siempre Iglesias que han sabido mantener viva la tradición de antes de la separación, del año 1054, y por lo tanto, tienen toda la tradición apostólica en cuanto a doctrina sacramental y la validez de sus ordenaciones episcopales y presbiterales.
El clima actual
Ha mejorado ostensiblemente en todos los aspectos. Antes del Concilio Vaticano II hablar de otros cristianos era como citar al diablo en ciertos ambientes católicos, como lo era en los de esas Iglesias refiriéndose a la Iglesia católica.
Gracias a Dios, que nos ha dado el Concilio Vat. II y los viajes y movimientos sociales de hoy, estas cosas han cambiado radicalmente.
Las mismas circunstancias del mundo actual nos están obligando a acercarnos mutuamente buscando la unidad.
La idea de la unidad como una premisa fundamental de la fe cristiana va predominando en todas las Iglesias cristianas. Es un exigencia de la fe en Cristo, que pide al Padre que los que creamos en él permanezcamos unidos, como Él está unido al Padre.
La secularización de las sociedades actuales en todos los países, incluso en los más cristianos nos obliga a formar un frente común ante el ateísmo militante y ante el secularismo.
El diálogo entre cristianos y musulmanes se hace cada día más importante. Hemos de tener en cuenta el aumento de musulmanes en Europa y los conflictos que están habiendo hoy en día en países de minoría cristiana y mayoría musulmana.
Fernando Mañó Bixquert, Presidente Comisión Diocesana de Relaciones Inter-Confesionales de Valencia













